piscina de hormigón con grietas y posible fuga de agua

Por qué se agrieta una piscina de hormigón

Las piscinas de hormigón están preparadas para soportar presión, humedad y cambios constantes durante muchos años. Sin embargo, con el paso del tiempo, determinadas tensiones estructurales y movimientos progresivos pueden terminar provocando pequeñas grietas en distintas zonas del vaso.

Aunque algunas fisuras aparecen únicamente de forma superficial, otras pueden afectar poco a poco a la estanqueidad de la piscina y terminar generando pérdidas de agua difíciles de detectar inicialmente. Precisamente por eso, muchas fugas empiezan manifestándose mediante pequeñas grietas que evolucionan lentamente con el paso del tiempo.

Además, determinados factores relacionados con el terreno, la humedad o el envejecimiento de materiales influyen muchísimo en cómo se comporta la estructura de una piscina de hormigón.

Los movimientos del terreno afectan constantemente a la estructura

Las piscinas enterradas permanecen sometidas continuamente a pequeñas tensiones provocadas por el comportamiento natural del terreno. Aunque muchas veces estos movimientos son mínimos, con el paso de los años pueden terminar afectando a determinadas zonas del hormigón.

En algunas piscinas, las primeras grietas aparecen debido a:

  • pequeños asentamientos,
  • cambios de temperatura,
  • presión exterior,
  • humedad acumulada,
  • o tensiones estructurales prolongadas.
grieta en piscina de hormigón provocada por movimientos estructurales

Además, determinadas zonas como esquinas, cambios de nivel o uniones estructurales suelen concentrar más tensión y son especialmente sensibles a este tipo de fisuras progresivas.

Precisamente por eso, muchas revisiones de fugas en piscinas empiezan comprobando pequeñas grietas antes de buscar pérdidas hidráulicas más complejas.

La humedad y las filtraciones aceleran el deterioro

La presencia constante de agua y humedad influye muchísimo en el comportamiento de una piscina de hormigón. Cuando existen pequeñas filtraciones ocultas, determinadas zonas de la estructura pueden empezar a deteriorarse progresivamente y favorecer la aparición de nuevas grietas.

En algunas piscinas antiguas, las primeras señales aparecen mediante:

  • pequeñas fisuras,
  • humedad persistente,
  • desgaste alrededor de la grieta,
  • o ligeras pérdidas de agua difíciles de detectar al principio.
microfisura en piscina de hormigón con humedad

Además, algunas pérdidas lentas de agua pueden mantenerse durante bastante tiempo antes de generar síntomas visibles importantes alrededor de la piscina.

El envejecimiento de materiales también influye en las grietas

Con el paso de los años, determinados materiales empiezan a perder parte de su capacidad de adaptación frente a las tensiones y movimientos normales de la piscina. El hormigón, las juntas y algunos revestimientos pueden ir deteriorándose lentamente debido a:

  • cambios térmicos,
  • exposición constante al agua,
  • productos químicos,
  • presión estructural,
  • y desgaste acumulado.
desgaste y grietas en piscina antigua de hormigón

En determinadas piscinas, este envejecimiento progresivo termina provocando fisuras que afectan cada vez más a la estanqueidad del vaso y favorecen pequeñas pérdidas continuas de agua.

Además, cuando el deterioro avanza, algunas piscinas necesitan trabajos de reparación y rehabilitación de piscinas estructural para recuperar correctamente la estabilidad y la impermeabilización de la instalación.

Detectar pequeñas grietas a tiempo ayuda a evitar fugas mayores

Aunque muchas grietas empiezan siendo pequeñas, ignorar las primeras señales puede hacer que determinadas zonas de la piscina sigan deteriorándose progresivamente y terminen provocando filtraciones más importantes.

Observar cómo evoluciona una fisura y actuar antes de que aparezcan pérdidas grandes de agua ayuda mucho a conservar la estabilidad general de la piscina y facilita detectar antes cualquier problema relacionado con la estanqueidad.